Internacional
Javier Milei firmó el Consejo de la Paz lanzado por Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró el jueves su recientemente creado Consejo de la Paz rodeado de miembros fundadores, como la Argentina, pero ofreció pocos detalles sobre su mandato, cómo funcionará el panel o cómo podría llevar a cabo sus esfuerzos para poner fin a diferentes conflictos globales.
La iniciativa de Trump provocó una variedad de respuestas –desde muestras de disposición hasta declaraciones cautelosas por parte de funcionarios que buscan ganar tiempo para deliberar sobre los detalles– , pero pocos de los países que se inscribieron formalmente son democracias y ninguno, aparte de Estados Unidos, es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.
Trump intentó que las ausencias no arruinaran su ceremonia de presentación en Davos y señaló que 59 naciones se habían sumado ya a su iniciativa, aunque esa cifra no ha sido confirmada por declaraciones públicas de los países ni por la presencia de representantes en Suiza.
La nueva junta se concibió inicialmente como un pequeño grupo de líderes mundiales que supervisarían el alto el fuego en Gaza, pero se ha transformado en algo mucho más ambicioso, y el escepticismo sobre su composición y mandato ha llevado generado dudas en la comunidad internacional e incluso inclinado a muchos aliados tradicionales de Washington a rechazar la propuesta, mientras que otros lo están considerando.
Trump llegó a mencionar que la junta podría reemplazar algunas de las funciones de la ONU, a la que suele tildar de obsoleta e ineficaz, pero en sus declaraciones al margen del foro que se celebra en los Alpes suizos se mostró más conciliador e indicó que “lo haremos en conjunto con Naciones Unidas”.
“Esto no es de Estados Unidos, esto es para el mundo”, dijo Trump, y añadió: “Creo que podemos extenderlo a otros temas a medida que tengamos éxito en Gaza”.
El presidente norteamericano apuntó de los líderes asistentes a la firma que “todos ellos son amigos míos” y señaló que en “la mayoría de los casos” eran “líderes muy populares”. "En algunos casos, no tan populares. Así son las cosas”, acotó frente a un auditorio que incluía a Javier Milei, el presidente de Paraguay, Santiago Peña; el de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan; el de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, y el de Indonesia, Prabowo Subianto. Ninguna potencia envió altos representantes al acto.
El acto coincidió con el anuncio de Ali Shaath, jefe del nuevo gobierno tecnocrático en Gaza, de que el cruce fronterizo de Rafah se abrirá en ambas direcciones la próxima semana, en lo que sería la primera medida tomada por el consejo creado por Trump.
Sin embargo, una fuente de seguridad de Israel desmintió la declaración afirmando que “el cruce de Rafah no se abrirá hasta que Hamas devuelva el cuerpo del último rehén que queda en Gaza”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había anunciado que se uniría al consejo presidido por Trump, luego de que su oficina criticara anteriormente la composición del comité encargado de supervisar Gaza, pero no estuvo presente durante el evento del jueves.
A continuación, las claves de lo que se sabe hasta el momento sobre la propuesta del republicano.
Trump propuso por primera vez el Consejo de la Paz en septiembre pasado, cuando anunció su plan para poner fin a la guerra en Gaza. Más tarde dejó claro que el mandato del consejo se ampliaría más allá de la Franja, para abordar otros conflictos en todo el mundo.
El mandatario norteamericano será el presidente inaugural de la junta, que tendrá la tarea de promover la paz en todo el mundo y trabajar para resolver conflictos, según una copia del borrador del estatuto.
El mismo establece que los estados miembros tendrán mandatos de tres años, a menos que paguen 1000 millones de dólares cada uno para financiar las actividades de la junta y obtener la membresía permanente.
La Casa Blanca ha designado al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, al enviado especial de Trump Steve Witkoff, al exprimer ministro británico Tony Blair y al yerno del magnate, Jared Kushner, como miembros de la Junta Ejecutiva fundadora de la iniciativa.
Entre los países que se comprometieron a sumarse a la iniciativa hay aliados de Estados Unidos Medio Oriente como Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania, Qatar y Egipto. También han aceptado participar miembros de la OTAN como Turquía y Hungría, cuyos líderes nacionalistas han cultivado buenas relaciones personales con Trump, al igual que Marruecos, Pakistán, Indonesia, Kosovo, Uzbekistán, Kazajistán, Paraguay y Vietnam.
Otros que han aceptado incluyen Armenia y Azerbaiyán, que alcanzaron un acuerdo de paz mediado por Washington en agosto pasado tras reunirse con Trump en la Casa Blanca, así como algunos aliados personales de Trump, incluidos el presidente de la Argentina, Javier Milei, y el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto.
Canadá dijo que había aceptado “en principio” unirse, aunque los detalles aún estaban siendo negociados.
De manera más controvertida, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, durante mucho tiempo rechazado por Occidente debido al precario historial de derechos humanos de su país y su apoyo a la guerra de Rusia en Ucrania, ha aceptado la invitación de Trump, en un contexto de reapertura de relaciones más amplias entre Washington y Minsk.
Durante el evento del jueves, Rubio señaló que los líderes de algunos países indicaron que planean unirse, pero que aún requieren la aprobación de sus parlamentos, mientras que el gobierno del republicano también indicó que ha recibido consultas sobre la membresía de países que todavía no habían sido invitados a participar.

